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Cultura

¿Cómo llegó el cacao de Arauca, Meta, Guaviare y Putumayo a los restaurantes Michelin?

Su cultivo es hoy una apuesta fértil, rentable y premium para muchos pequeños productores en Colombia. CAMBIO le cuenta la historia de Disidente, una de las marcas que han logrado poner el fruto en los mejores restaurantes del planeta.

Por: Juan Francisco García

En 2009, cuando vino por primera vez a Colombia, el italiano Manlio Larotonda era un practicante universitario de Ciencias Gastronómicas que llegaba a trabajar por cuatro meses con pescadores en Tumaco. Virgen en este lado del planeta –el verdadero Viejo Mundo–, aprovechó el viaje para cruzar por tierra hasta Ecuador y conocer el árbol del que sale el chocolate que, en su tierra, Torino, tiene un amplio mercado y una profunda tradición. En la costa occidental ecuatoriana probó el cacao orgánico de Esmeraldas y de Atacames: dos prodigios que entregan los suelos del país hermano. Regresó a Italia, ignorante de que su suerte estaba echada.

No sabía que dos años después llegaría a trabajar cuerpo a cuerpo con productores a lo largo y ancho del Pacífico colombiano, con el objetivo de refinar las cadenas de suministros para que sus productos lleguen a las grandes ciudades; y que mientras caminaba las playas y surcaba los ríos de Nuquí, Bahía Solano, Arusí, Guapi y Acandí, se le metería en la cabeza la idea fija de crear una marca propia de cacao.

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Manlio Larotonda: fundador y director de Cacao Disidente. Créditos: Cortesía Cacao Disidente

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