
Donación de violines y clases magistrales gratuitas para colombianos
El 30 de junio se cierran las inscripciones para los violinistas colombianos que quieran recibir clases magistrales gratuitas que dictarán los competidores del primer Concurso Internacional de Violín Ciudad de Bogotá. Los más talentosos recibirán los 20 violines que donó la fundación Ramírez Moreno.
Por: Diego León Giraldo
El primer registro visual de un violín data de 1530, cuando el milanés Gaudenzio Ferrari pintó uno en su obra La virgen de los naranjos, que está en la iglesia de San Bartolomeo de Bressanello, en Bérgamo, en el norte de Italia.
Como resultado de la evolución de otros instrumentos de cuerda frotada, los primeros violines fueron creados en la región de Lombardía. Incluso hasta hoy, las escuelas de luthería con mayor tradición están en Cremona y Milán, ciudades lombardas.
A Colombia llegaron poco tiempo después, por la colonización española que implantó su cultura en nuestro territorio. En el siglo XVII, los evangelizadores llevaron algunos al norte del Cauca, donde las comunidades de esclavos se apropiaron clandestinamente de su uso y comenzaron a construir los suyos con guadua, la madera que tenían a la mano, distinta a las maderas europeas. Eso generó un sonido característico, más desgarrado, que es fundamental en las celebraciones religiosas en poblaciones como Buenos Aires, Santander de Quilichao, Caloto y Suárez. Su importancia es de tal magnitud, que en el Festival Petronio Álvarez hay una categoría específica que premia las mejores interpretaciones de fugas, currulaos, alabaos, chagualos y arrullos.
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