
‘Tartufo’, de Molière, un retrato implacable de la hipocresía
'Tartufo', montaje del Teatro Libre de Bogotá.
El Teatro Libre de Bogotá presenta hasta el 12 de julio un montaje de ‘Tartufo’, obra maestra de Molière, uno de los gigantes de la comedia de todos los tiempos. Esta adaptación se basa en una traducción de Diego Barragán que trae a un lenguaje contemporáneo y accesible el texto, escrito en un tono barroco propio de las obras de teatro del siglo XVII destinadas a los reyes y la nobleza.
Por: Redacción Cambio
Es innegable que en estos tiempos una obra como Tartufo cae como anillo al dedo. Esta comedia que escribió Jean Baptiste Poquelin, conocido como Molière, es una comedia que hace uso de la ironía para alzarse contra la hipocresía y el fanatismo disfrazado de virtud, algo muy frecuente en esta época en la que el uso y abuso de las religiones es moneda corriente. Un tema que se mantiene vigente casi cuatro siglos después de Molière. Como señala Ricardo Camacho, director del Teatro Libre y de esta puesta en escena, “los clásicos lo son porque sus historias, temas y personajes se convirtieron en arquetipos que trascienden el tiempo y el espacio. El 'tartufismo' es el recurso de los charlatanes, falsos devotos que se aprovechan de la ignorancia e ingenuidad de tanta gente”. Camacho también comenta que el Teatro Libre es un grupo estable y permanente que alterna obras del repertorio universal y de autores colombianos. “El Teatro ha montado a lo largo de su trayectoria varias obras de Molière, y nos pareció que en este caso Tartufo combinaba la crítica social con el humor de una manera magistral. El personaje de Tartufo ha pasado a ser un sinónimo del hipócrita, que, en este caso usa la religión para embaucar a la gente crédula”.
La trama muestra cómo una familia de la burguesía se deja enredar por un personaje que hace ostentación de su fervor religioso para esconder su verdadera personalidad. Una serie de situaciones cómicas y tensas develan cómo la apariencia de rectitud puede servir de mecanismo para manipular y controlar a los demás. Diálogos ingeniosos y personajes memorables se encargan de poner en evidencia la falsedad moral y a la ceguera voluntaria frente a la verdad.
Uno de los retos que enfrentó Diego Barragán, traductor de la obra, fue adaptar el texto de Molière a un lenguaje más cercano al habla colombiana. El texto de la obra ha sido traducido al castellano en muchas ocasiones por españoles, argentinos o mexicanos, y a menudo terminan alejando al público del verdadero sentido de la obra. “Las traducciones tradicionales tienden a enredar lo que los personajes quieren decir o a privilegiar una lógica más literaria que teatral. Por eso, esta versión busca que cualquier persona pueda comprender y seguir fácilmente lo que ocurre en escena, desde la primera escucha, que es lo más importante en el teatro”, dice Barragán.
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