
Compositores colombianos: el olvido que sí fue
De izquierda a derecha, Jacqueline Nova, Guillermo Uribe Holguín y Luis Antonio Escobar.
David Feferbaum, pionero de la música electrónica en Colombia, compositor y gestor cultural, reflexiona acerca de cómo los colombianos, y en particular las entidades encargadas de preservar la memoria musical y cultural de Colombia, tienen en el olvido a compositores como Guillermo Uribe Holguín, Jacqueline Nova, Luis Antonio Escobar y tantos otros.
Por: David Feferbaum
En junio de 1975, a raíz de la muerte de Jacqueline Nova, publiqué una nota en la revista Pluma en la que mencionaba, entre otros temas, el abandono del compositor colombiano de música académica —culta o erudita, según se la quiera llamar—, en particular después de su muerte que, a menudo, conlleva la pérdida de sus creaciones. A diferencia de la literatura que se publica o de las artes plásticas que pasan a museos o colecciones, el caso de la música tiende a ser muy diferente, pues a menudo no se sabe adónde van a parar manuscritos y partituras.
Como consecuencia de aquel artículo, Gloria Zea, entonces directora del Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, promovió la creación del Centro Colombiano de Documentación Musical (CDM), para velar por la conservación, difusión y recopilación de nuestro legado musical, entidad que desde su inicio dirigimos Hjalmar De Greiff y el suscrito.
En días pasados, en su columna de El Espectador, Manuel Drezner se refirió a la ausencia de compositores colombianos en la programación de las orquestas, citando en particular los casos de Guillermo Uribe Holguín, Roberto Pineda Duque y Fabio González Zuleta, tres de los máximos exponentes de nuestra tradición sinfónica. En virtud de la brevedad, omito la lista de muchos otros ignorados por los organismos responsables de mantener viva nuestra herencia musical.
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