
‘¡Dejen entrar a Wilson!’, una proeza literaria pertinente
En la novela ‘¡Dejen entrar a Wilson!’ Gustavo Tatis Guerra reflexionna sobre las profundas raíces de la discriminación y la exclusión en Cartagena.
Por Carlos Canales (*)
El título de la excelente novela breve ¡Dejen entrar a Wilson! de Gustavo Tatis Guerra presupone, de manera implícita y sugestiva, una oración imperativa que revela que Wilson quiere ingresar a un espacio o territorio exclusivo y es mandatorio la verificación y la aprobación que le permita traspasar los controles. El comienzo de ¡Dejen entrar a Wilson! como advertencia, como primicia de una revelación de un vaticinio ambiguo. Durante el desarrollo dramático de la historia conmovedora, lo aparente e insignificante se complica, mostrando acciones injustas que se remontan a los tiempos del carimbo.
Lo que surgió del pasado de la costa de Cartagena de Indias se extiende a nuestros días bajo el manto de la disciplina férrea y se ejerce inmisericorde en una institución encargada de liberar a los educandos de los viejos paradigmas del conductismo y encargada de formar educandos en las destrezas del pensamiento crítico e inculcarles valores.
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