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Cultura

Calixta: 45 años trabajando entre miles de libros y ciertos fantasmas que rondan el edificio de la Academia Colombiana de la Lengua

Calixta Terreros.

Calixta Terreros Patiño ha entregado más de la mitad de su vida al servicio de la institución lingüística. Allí vivió cuando era joven.

Por: Ricardo Rondón Chamorro

A Calixta Terreros Patiño se le enciende de gozo la mirada cuando habla de su trabajo en la Academia Colombiana de la Lengua (ACL), adonde llegó de 20 años. A la fecha completa 45 de servicios en esta institución que vela por la defensa y el buen uso del idioma español, la más antigua de las 23 academias correspondientes de la Real Academia Española (RAE), fundada en 1871, y cuya primera sede en Bogotá fue la casa del filólogo y escritor Miguel Antonio Caro.

Terreros explica que en todo este tiempo no se ha sentido a gusto en otro lugar que no sea el de su trabajo, al que define como “un recinto de sabiduría, silencio y tranquilidad, con todo y sus fantasmas, porque los hay”. Sonríe ella, mientras desliza la brilladora por el piso de parqué de la Biblioteca Antonio Gómez Restrepo, que aún conserva su fichero fundacional.

“Soñaba con ser periodista, porque me gusta la investigación, o azafata, para viajar por el mundo. Los anhelos no se cumplieron, pero agradezco a Dios y a quienes hicieron posible servir y ganarme la vida en un lugar como este, donde sigo trabajando cuatro años después de que me pensioné, gracias a la complacencia del doctor Jaime Posada Díaz cuando fue director”, expresa Terreros.

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