
Hoy se presenta Imaginar la democracia. Reseña de Federico Díaz Granados
El poeta y escritor Federico Díaz Granados comenta para CAMBIO el libro 'Imaginar la democracia' que este miércoles, 20 de agosto, a las 7:00 de la noche, en la biblioteca del Gimnasio Moderno, presentarán sus autores, Alejandro Gaviria, Rodrigo Uprimny, Mauricio García Villegas, Jorge Orlando Melo, Sandra Borda y Viridiana Molinares, quienes conversarán también con Rodrigo Jaramillo, presidente de Grupo Sura, impulsador de este proyecto. La democracia se agrieta, pero también se reinventa, dice Díaz Granados. 'Imaginar la democracia' es un libro que reúne diversas voces que piensan sobre las causas de su crisis en tiempos de incertidumbre y plantean preguntas y debates urgentes sobre su futuro.
La democracia, o al menos lo que creemos conocer de ella, atraviesa una de sus horas más complejas desde que se consolidó como sistema político. Somos testigos de su declive y de la forma en que se agrieta y se derrumba por múltiples causas. El ascenso de nuevos populismos totalitarios y autoritarios ha llevado a muchos académicos y pensadores a reflexionar sobre la realidad de este presente y a proponer debates y conversaciones en los que puedan surgir posibles soluciones o al menos algunos consensos sobre su futuro. Y precisamente, a partir de un proyecto impulsado por el Grupo SURA y la revista CAMBIO se entrega este primer volumen publicado por el sello Ariel de Editorial Planeta y que recoge cuarenta textos en el que un grupo de académicos, escritores y lideres de opinión repasan, piensan e imaginan la sociedad de hoy y el papel de la democracia en la formación de una ciudadanía más crítica y autónoma. Imaginar la democracia es la compilación de esas primeras conversaciones sobre algunos temas que son coyunturales y que requieren con urgencia ser debatidos y puestos en el centro del debate público y que un comité editorial compuesto por Alejandro Gaviria, Jorge Orlando Melo, Rodrigo Uprimny, Mauricio García Villegas, Sandra Borda, Viridiana Molinares Hassan quienes, a su vez, invitaron a Alberto Vergara, Ángel Tuirán, Laura Quintana, Miguel García Sánchez, Óscar Mejía Quintana y Sandra Botero plantean en diferentes artículos que tienen, en su gran mayoría la cualidad de ser más extensos que una columna de opinión pero más breves que un ensayo académico, múltiples miradas para analizar la sociedad de hoy. El diagnóstico está claro desde la introducción y es que el aumento de las desigualdades y la amenaza de una plutocracia que concentra poder en pocas manos, la pérdida gradual de libertades políticas en un escenario marcado por el avance de las nuevas tecnologías, el debilitamiento del derecho internacional y el ascenso de populismos autoritarios son síntomas de un malestar global que no pueden ser ignorados porque son fenómenos, que se entrelazan y retroalimentan y quiebran la confianza en las instituciones.

Por eso uno de los objetivos de Imaginar la democracia es abrir la conversación pública a voces diversas y disímiles para pensar la democracia desde múltiples ángulos y en diferentes geografías. En este escenario, la pregunta por la democracia deja de ser un ejercicio académico para convertirse en un grito colectivo urgente. Más que nunca se requiere una ciudadanía preparada para los desafíos que la sociedad de hoy plantea capaz de resistir la degradación de sus instituciones.
El libro está dividido en cuatro capítulos: Visiones y dimensiones de la democracia; El declive contemporáneo de la democracia: expresiones, causas y cómo resistirla; Democracia en Colombia y América Latina y Un sueño. Además cuenta con epílogo de Alejandro Gaviria bajo el título El alienista: una fábula de poder, miedo y manipulación. En cada una de estas partes los textos dialogan entre si, y crean desde distintas miradas y posiciones unos vasos comunicantes sobre los temas que abarcan.

El primer capítulo, bajo el título Visiones y dimensiones de la democracia revisa, entre otros asuntos, el concepto de democracia desde la antigüedad hasta nuestros días. Por ejemplo, Mauricio García Villegas en su ensayo ¿Qué es la democracia?, sostiene que el debate democrático oscila como un péndulo: entre las visiones roussonianas de la democracia como expresión de la voluntad popular y las posiciones liberales que la entienden como un sistema de reglas para limitar a los gobiernos. Y más adelante reflexiona sobre el papel de las emociones en la democracia actual (tema sobre el cual ha profundizado en sus libros El país de las emociones tristes y El viejo malestar del Nuevo Mundo). Además recuerda cómo, a través de las redes sociales, se han manipulado las emociones de los ciudadanos y, desde las emociones extremas como la rabia o la apatía, han acudido a votar. Esto, por supuesto, ha desdibujado lo programático e ideológico. Por su parte, la escritora y filósofa Laura Quintana, advierte en su ensayo ¿Cuál democracia?, que hoy las democracias liberales se reducen a “un show mediático entre campañas que se venden como productos, financiadas por corporaciones que terminan siendo las verdaderas representadas”.

En otro de los ensayos incluidos en este capítulo, El drama de la libertad, la escritora y profesora Viridiana Molinares Hassan expone la paradoja de la libertad de decisión, núcleo de la democracia que se vuelve carga en contextos de manipulación política, desigualdad o compra de votos. Su tesis: la libertad de elegir nunca es completamente transparente, pues está atravesada por tensiones internas y presiones externas. Esta visión se complementa, entre otros textos, con el lúcido ensayo, también de García Villegas quien formula la pregunta ¿Puede la lotocracia salvar la democracia?, donde analiza la propuesta de elegir representantes por sorteo —como en Atenas, Irlanda o Canadá— para contrarrestar la corrupción partidista y la falta de representatividad. Aunque reconoce riesgos, insiste en reformas que fortalezcan la democracia sin caer en soluciones simplistas.

El segundo capítulo lleva el nombre de El declive contemporáneo de la democracia: expresiones, causas y cómo resistirla en el cuál se abordan las causas del deterioro democrático y la influencia de las nuevas tecnologías y las redes sociales entre otros. En La democracia que contempla su muerte, García Villegas advierte, inspirado en La Boétie, Tocqueville y Huxley, que la sumisión voluntaria y el control emocional de las corporaciones tecnológicas amenazan tanto como los viejos tiranos. Plataformas como Google, Meta o Amazon moldean deseos y emociones, poniendo en jaque la libertad. A esto también responde el escritor, académico y líder político Alejandro Gaviria en La peligrosa alianza entre los gigantes tecnológicos y el poder político donde alerta sobre la convergencia entre compañías digitales monopólicas y líderes autoritarios, como Trump. El resultado: una “pesadilla orwelliana” de vigilancia y manipulación masiva, que solo la regulación y un liderazgo ético pueden contener. Por su parte la pregunta “¿cómo llegamos aquí?” abre paso a Sandra Borda, quien en Resistiendo la erosión de los regímenes democráticos resalta el papel de la oposición y subraya la importancia de estrategias moderadas e institucionales para contener proyectos autocráticos, como muestran los casos de Chávez y Uribe estudiados también por Laura Gamboa. El profesor Rodrigo Uprimny aporta dos miradas. En La constitución de la democracia, analiza cómo los diseños institucionales determinan la calidad democrática: el peor modelo es un presidencialismo centralista y mayoritario sin contrapesos, mientras que el mejor sería un parlamentarismo federal, con sistema proporcional, jueces independientes y órganos autónomos. De igual forma, en Entender el declive democrático para enfrentarlo, identifica cinco causas del retroceso global: la desigualdad derivada de la globalización neoliberal, la polarización alimentada por redes sociales, los diseños constitucionales concentradores de poder, las estrategias de la extrema derecha y los errores de las propias fuerzas democráticas.

El tercer capítulo lleva el nombre de Democracia en Colombia y América Latina donde el foco se traslada a nuestra región y en el que revisando varios momentos de nuestra historia se puede mirar la evolución e involución de la democracia principalmente en Colombia. En el bello ensayo Un largo viaje, con Ítacas, desde el Estado de Derecho al Estado social, constitucional y democrático de derecho, Viridiana Molinares utiliza el poema de Kavafis como eje narrativo para contar el tránsito de Colombia del Estado de derecho al Estado social y democrático de derecho. Por su parte el historiador Jorge Orlando Melo nos ofrece, entre varios ensayos, tres necesarios para comprender muchos de los fenómenos de hoy. Por ejemplo, en Pactos de élites y conversaciones entre caballeros: una modalidad de la democracia colombiana revisa cómo, desde la Independencia, la democracia colombiana ha sido escenario de acuerdos entre dirigentes para preservar el orden social, a costa de exclusión y violencia popular. De la Regeneración de 1886, al Acuerdo de Paz de 2016, la constante ha sido la conciliación entre élites, más que la participación ciudadana. En La crítica de la democracia en Colombia: Laureano Gómez y el marxismo, Melo recuerda cómo, pese a las objeciones de Gómez o los teóricos marxistas, la democracia liberal se consolidó como marco dominante, aunque imperfecto. Complementa con La crítica marxista a la democracia colombiana, donde analiza cómo la izquierda, tras décadas de insurgencia y represión, terminó adoptando un lenguaje reformista y democrático. Y en Un “hobbit” para Colombia, Viridiana Molinares vuelve a proponer una metáfora literaria para proponer un líder inspirado en Frodo Bolsón, que asuma el poder como carga colectiva y no como conquista personal. Una invitación a rescatar la democracia de la polarización mediante diálogo, imparcialidad y humildad. Esto para solo mencionar algunos de los ensayos incluidos en cada capítulo.

El cuarto capítulo contiene solo un texto lleno de poesía y esperanza. En Un sueño, en ensayo, se incluye el poema Yo quiero a través del cual Viridiana Molinares narra la experiencia de la Escuela de Poesía en el Caribe. Allí, niños y niñas escribieron versos inspirados en Ángela Figuera Aymerich: “Yo quiero que la noche no se acabe para seguir soñando y quiero que todos vean el mundo cuando amanece”. Aquellos poemas revelan demandas sencillas y profundas: amistad, dulces, uniformes gratuitos, pero también mares limpios, aulas dignas y una sociedad sin fusiles. La poesía se convierte en un espacio de dignidad y expresión que anuncia, desde la infancia, la exigencia de un país con más ternura, justicia y sueños compartidos.

Y en el epílogo El alienista: una fábula de poder, miedo y manipulación, Alejandro Gaviria recurre al relato de Joaquim María Machado de Assis para reflexionar sobre cómo el miedo, la pasividad y la manipulación conducen al despotismo y al deterioro democrático. La historia del médico que, en nombre de la ciencia y el orden, termina controlando arbitrariamente la libertad de todo un pueblo se convierte en metáfora de los procesos en los que, bajo justificaciones aparentemente razonables, se consolidan regímenes autoritarios. Gaviria enlaza esta fábula con episodios históricos como el macartismo en Estados Unidos y con la actual “geografía de la paranoia” que afecta a muchas democracias, donde la mentira reiterada y el oportunismo político erosionan las instituciones y las libertades. Su mensaje final invita a que imaginar la democracia es también resistir contra los nuevos alienistas, la manipulación y miedo.
La democracia, nos recuerdan estas páginas, es un territorio en disputa que se construye y, a la vez, se agrieta cada día. Sus pilares están bajo amenaza bajo el peso de la desigualdad, de la manipulación tecnológica, de la polarización y de la indiferencia ciudadana, pero también se fortalecen con el lenguaje, la crítica, la poesía y la educación entre otros asuntos. En la pluralidad de voces reunidas en este libro se revelan varias certezas, pero sobre todo queda resonando que si la democracia está en crisis es porque también está viva y es flexible y maleable.
Imaginar la democracia es también hacer contracultura en los tiempos que corren, es una forma de la rebeldía y de nadar contracorriente a las tendencias mediáticas y de coyuntura. Por eso este libro es una forma de su defensa frente a sus propios fantasmas y las incertidumbres de hoy. Es pasar del péndulo al laberinto y encontrar su salida al final. Cada capítulo es una invitación a repensar el presente y a diseñar el futuro, a reconocer que la democracia no se hereda, sino que se reinventa y leer cada ensayo es una forma de subirnos al tren de su reinvención y defenderla frente al miedo, la rabia y la apatía, con miras a construir un mejor futuro común.
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