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Cultura

‘Querido Trópico’: maternidad, cuidado y locura

Entrevista con la directora panameña Ana Endara y la actriz colombiana Jenny Nava sobre ‘Querido Trópico’, la conmovedora y premiada película panameña que conmovió a los espectadores del Festival Internacional de Cine de Cartagena.

Por: Juan Francisco García

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Jenny Nava, como Ana María. Créditos: Cortesía.

Querido trópico es la historia de dos soledades: la de una matriarca de clase alta a quien la demencia le va quitando todo lo que ha sido, y la de su cuidadora, una inmigrante sola y sin apoyo, separada del mundo por un terrible secreto. A partir de esta premisa, con gravedad y con humor, con patetismo y con ternura, con compasión y con rabia, las soledades se urden y se alumbran.

Ambientada en Ciudad de Panamá, entre el calor y las lluvias torrenciales, la película se pregunta sobre la soledad, el cuidado, los sórdidos pactos de clase y la complicidad milagrosa de las que tienen los pies en el fondo.

Dirigida por la panameña Ana Endara, entre los productores está el director colombiano Joan Gómez Endara (El árbol rojo) y la actriz caleña Jenny Nava, que ganó hace poco el Premio Macondo a Mejor Actriz Protagónica con la película de Franco Lolli El otro hijo. La premiada actriz chilena Paulina García le da vida a Mercedes, la protagonista.

La directora Ana Endara y Jenny Nava conversaron con CAMBIO.

CAMBIO: ¿Cómo se logró un retrato de la demencia tan matizado, contundente y poderoso por fuera de maniqueísmos y convenciones?

Ana Endara: Definitivamente es un trabajo colaborativo que empezó con el guion, que escribimos junto a Pilar Moreno y apoyándonos en una psiquiatra amiga que siguió de cerca al personaje. Y luego con Paulina García, que interpretó el personaje y con quien conversamos y trabajamos muchísimo en lo que se muestra y en lo que no. Justamente para lograr esa sutileza, que muchas veces está relacionada con lo que se oculta y no con lo evidente en cámara. El aporte de Paulina fue, en ese sentido y en general, fundamental para esta película.

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Paulina García como Mercedes en *Querido Trópico*. Créditos: Cortesía.

CAMBIO: En la película, como estamos en el trópico, llueve mucho, a cántaros. Pero esto es más que una corroboración climática. ¿Qué quiso que la lluvia le trajera al corazón de la película y sus personajes?

Ana Endara: En efecto, en Panamá, excepto en el verano, son norma los aguaceros tropicales: parece que flotáramos en humedad. Aunque yo crecí acá, estas lluvias torrenciales no dejan de darme miedo y asombrarme. Cuando mi gata se mete debajo de la cama a causa de los truenos, a veces me da ganas de esconderme con ella. Pero también están esos aguaceros con los que sientes que te limpias de cosas, el aire se despeja; como que lavan todo y uno puede empezar de nuevo de alguna manera. Quizá los aguaceros reiterados en la película buscan transmitir esa sensación de renovación...

CAMBIO: Querido Tropico se mete con las grietas de la maternidad y la aborda como confrontación, como lastre, como secreto... ¿Qué ambiciones e inquietudes personales sobre el tema están presentes en la película?

A.E.: Yo creo que cualquier mujer en algún momento se pregunta si va a ser madre o no, sobre todo en nuestra América Latina, ¿no? Está en el aire eso de que una mujer está incompleta si no es madre: “te va a dejar el bus”. Aunque en las generaciones jóvenes, o eso quiero pensar, es distinto, todavía la presión de la maternidad es innegable.

Así que definitivamente imaginé un personaje que quería ser madre y no podía. Quise explorar ese complejo no para resolverlo, sino para ahondar en uno de los grandes temas de la película, que es el cuidado y la pregunta de quién cuida a quién; que es un tema político que nos involucra a todas las mujeres: se espera que las mujeres siempre cuidemos y seamos buenas cuidadoras...

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Cartel oficial de *Querido Trópico*. Créditos: Cortesía.

CAMBIO: ¿Cómo fue dirigir a Paulina García, que a estas alturas sabe todo del oficio?

A.E.: Fue un absoluto goce. Nos la pasamos muy bien. Hemos creado una sinergia muy linda que ahora va a verse en una nueva película que estamos haciendo y que ya está escrita y medio financiada y que estaría para filmarse el año que viene. Efectivamente, Paulina tiene toda la experiencia, lo cual le vino muy bien a mi primer proyecto de ficción. Al comienzo me intimidó tenerla al frente, pero desde la primera conversación las dudas se disiparon y la colaboración solo fue creciendo y creciendo.

CAMBIO: La película tiene escenas desgarradoras y angustiantes, pues la locura es desgarradora y angustiante, pero esto se matiza con muy buen humor. ¿Se divirtió en el rodaje o peso más la exigencia de un personaje tan rico como Ana María?

Jenny Nava: Trabajar con Paulina fue muy especial porque me dio toda la confianza para liberarme y desplegarme en cada escena. Y eso paso también con el resto del equipo: el ambiente fue el propicio para llorar y para reír de acuerdo lo que exigiera cada escena. Después de la escena desgarradora en la calle cuando Mercedes sale corriendo en la noche, nos dimos una bailada tremenda para sacar las sensaciones del cuerpo.

CAMBIO: Cuál es el color que mejor describe esta película.

J.N.: Verde.

CAMBIO: ¿En el corazón de Ana María llueve o escampa?

J. N.: Llueve, escampa y vuelve a llover.

CAMBIO: Cómo sentiste al trópico en relación con Ana María.

J.N.: Como un refugio.

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