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María Claudia González
María Claudia González.
Cultura

María Claudia González cruza el umbral de la reparación

La galería Débora Arango del Centro Cultural Gabriel García Márquez exhibe ‘Umbral: valor mínimo para producir una reacción’, de la artista plástica María Claudia González. La muestra es una revisión a través de diferentes dispositivos de su relación con su madre y de ella misma como mujer.

Por: Eduardo Arias

Umbral: valor mínimo para producir una reacción es una profunda reflexión de María Claudia González acerca de su relación con su madre. Como dice Camila Echeverría en el texto curatorial, “en este proceso detallado de revisión, la artista ha construido varias series de imágenes, que se interconectan, se agrupan y se modifican de serie en serie, con el fin de crear un cuerpo femenino reconocible simbólicamente por quienes lo contemplan en la exposición y también por quienes lo han habitado en sus historias compartidas, que no son otras que María Claudia y su madre. Cada parte de este cuerpo es un fragmento de la experiencia de la artista, interpretado como el reflejo de las vivencias, no ya de dos cuerpos femeninos, sino de tres, que se fusionan en uno solo: la hija, la madre y también la abuela”.

La exposición es el resultado de cinco años de reflexión, introspección e investigación y utiliza fotografías análogas y digitales, piezas en cerámica, cintas, cartas, cuadernos de apuntes, exámenes médicos, escritos, libros, audios y videos. Es un recorrido por siete partes del cuerpo femenino: ojos, nariz y boca, axila, estómago, manos y cadera. La voz de la artista acompaña las piezas.
María Claudia González es una artista visual cuya práctica entrelaza la psicología y el arte con el objetivo de explorar nada menos que la condición humana, la intimidad de las personas y sus vínculos con el otro. Estudió sicología y luego artes, disciplinas que han estado siempre presente en sus propuestas. Se formó inicialmente en pintura y dibujo y ahora transita por el tejido, la instalación y el video, y el hilo, valga la redundancia, es el hilo conductor de sus propuestas. Ha participado en exposiciones internacionales en Estados Unidos y Cuba (Santiago de Cuba), y en diversos espacios emblemáticos de Bogotá. En su trabajo recientes se destacan sus exposiciones individuales Tejido afectivo (Ratrap, 2017) y Momentos de espera, en la Fundación Gilberto Álzate Avendaño (2019). CAMBIO hablo con ella acerca de esta exposición que entrelaza sicología con artes plásticas.

CAMBIO: ¿A qué alude el concepto de ‘umbral’ en esta muestra?

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