
Cuando el arte se nutre del arte
Treinta y un artistas presentan en ‘La historia del arte contada desde Bogotá’ una serie de trabajos de variadas técnicas en los cuales se apropian de iconos del arte universal para proponer, desde el presente y desde la periferia, nuevas miradas acerca del significado de las denominadas ‘obras maestras’.
Por: Eduardo Arias
La historia del arte contada desde Bogotá es una exposición colectiva que se presenta en la galería Montenegro Art Projects (MAP) en Bogotá. Reúne trabajos de 31 artistas que desde el presente utilizan obras del arte universal para reflexionar acerca de ellas o sencillamente parodiarlas.
El título es un homenaje y guiño a la crítica de arte Marta Traba, quien en 1983 grabó una serie de programas de televisión sobre arte universal visto desde la perspectiva de Bogotá.
Su trágica muerte en el accidente de Avianca en Madrid en noviembre de aquel año hizo que estos programas se emitieran de manera póstuma en 1984.
Miradas y reflexiones alrededor del arte universal
Esta exposición plantea que el arte universal ya consagrado no es un archivo muerto que sólo se utiliza para admirarlo en museos o plazas públicas, sino también un territorio que invita a la reflexión crítica y que, con el paso de las generaciones, ha sido analizado e interpretado de manera dinámica.

Como afirma el texto escrito por Julián Serna, curador de la exposición, “la distancia material y simbólica que separa a los grandes museos occidentales de la capital colombiana ha convertido la apropiación de la historia del arte en un campo de reflexión recurrente: una estrategia mediante la cual los artistas interrogan su posición entre nacionalismo y cosmopolitismo”. Las obras reunidas revisan tradiciones visuales y les dan nuevos significados y puntos de vista desde la mirada del presente y desde la periferia.
En la muestra participan artistas consolidados como Beatriz González, Álvaro Barrios, Nadín Ospina, Carlos Castro Arias, Fernando Uhía, Raúl Cristancho, Javier Vanegas, Juan Carlos Delgado y Miler Lagos, que dialogan con representantes de nuevas generaciones, lo que amplía el alcance de la exposición hacia múltiples aproximaciones formales y conceptuales. CAMBIO habló acerca de la exposición con Sandra Montenegro, directora de MAP, una galería de arte que ella fundó en 2011 en Miami y que impulsa diálogos multiculturales entre artistas establecidos y emergentes.

CAMBIO: ¿Cuál fue la idea que inspiró esta exposición?
Sandra Montenegro: Desde hace varios años tengo unas foto-serigrafías de la artista Diana Beltrán: imágenes en blanco y negro en las que ella se apropia de obras maestras de la historia universal. En Joven fumando hace una apropiación de La joven de la perla (1665–1667) de Johannes Vermeer. Aunque en la pintura original no es tan obvio lo sensual que es, con la apropiación de la artista la imagen se convierte en un gesto desafiante en el que una mujer de esa época pudiera fumar.
Pensando en la propuesta expositiva para 2026, que quería que fuera más ligera, ya que el año pasado las exposiciones tuvieron una carga muy política, se me ocurrió a partir de la obra de Diana una pregunta: ¿y si hablamos de la historia del arte desde los artistas colombianos? Así que le pedí a Julián Serna que me ayudara con la curaduría.
Tengo que confesar que yo llegué al arte por accidente. No tengo la preparación propia de un galerista, no soy historiadora ni curadora; sin embargo, soy muy curiosa y fiel a mi intuición. Entonces, me encantó la idea de una exposición en la que yo, además, pudiera aprender sobre la historia del arte universal. Y además, que podamos debatir esa historia desde Bogotá, y no desde las grandes capitales del arte como París, Nueva York o incluso Basilea, con la astucia de los artistas colombianos y su manera de apropiarse sin miedo a la crítica. Eso también habla de la fuerza de los artistas latinoamericanos hoy, en un momento en que la mirada, históricamente centrada en el norte, está girando hacia el sur.
CAMBIO: ¿Cómo se escogieron las obras?
S. M.: Revisamos con Antonio Devia, de mi equipo, cuáles artistas con los que trabajamos habían hecho apropiaciones de obras. También revisamos piezas de mi colección personal y, con Julián, complementamos la selección. Me encantó lo que él hizo y lo atrevido que fue invitar a 31 artistas a exhibir. Logró una exposición coherente que dialoga desde distintos puntos de vista y etapas en las carreras de los artistas participantes.
Fue muy divertido encontrar, en un gesto tan sencillo como las carteleras de Juan Mejía —Des artistes français que j’aime bien— que realizó para una exhibición en la Alianza Francesa en 2008 o en los dibujos puntillistas de Esteban Peña de ese mismo año, cómo ambos estaban revisitando la historia del arte.
En una exhibición de María Eugenia Trujillo en el Museo de Arte Contemporáneo de Cartagena (MAM), vi un reclinatorio inspirado en la obra de Débora Arango y dije: “¡Zap!, esta obra también tiene que ir”. Justo había visitado la exposición de ella unas semanas antes en el Museo Santa Clara, y me encantó cómo un reclinatorio podía hablar de manera tan potente de la relación entre el arte y la religión, con la libertad e incluso desfachatez de Débora.
También fue muy grato volver a invitar artistas con los que trabajé al inicio de la galería, como Lorena Espitia, quien fue parte del primer grupo de mujeres artistas de MAP en 2011, y Lina Sinisterra, a quien conocí en los primeros años de la feria Odeón en Bogotá.

CAMBIO: ¿A qué se debe el interés de los artistas por este tipo de apropiaciones?
S. M.: En palabras de Julián Serna, la exposición “reúne el trabajo de artistas contemporáneos que continúan explorando la historia del arte como una materia activa de estudio, cita, desplazamiento y relectura”.
Desde mi experiencia, esto es algo que viene de tiempo atrás. Recuerdo cuando adquirí Anamorfosis, de Miler Lagos, en 2013 o 2014, y uno de sus asistentes me dijo algo que se me quedó grabado: que al hacer el corte con la sierra, casi sin querer, Miler le había dado la vuelta a la calavera. Como si hubiese traído, de alguna manera, la luz del Renacimiento a una obra inspirada en Los embajadores de Hans Holbein el Joven, de 1533.
Por lo tanto, así como en su momento Los embajadores habla del conocimiento, hoy los artistas también ocupan ese lugar, pero como críticos de su sociedad. Que un artista colombiano reinterprete Guernica o la Venus de Botticelli no es solo un ejercicio formal: es también una forma de reposicionarse frente a esa historia.
CAMBIO: ¿Podría decirse que es crítica de arte hecha desde el arte?
S. M.: Sí, yo lo veo como una manera muy sutil y, a su vez, sarcástica de hacerlo. Hablamos de la monetización del mercado del arte con la instalación Art Collection de J&L Constructores, quienes, a partir de la idea del mercado de San Victorino, presentan sus obras. Crean “legos” con la imagen de los artistas más influyentes en la historia del arte en Colombia, como si fueran Barbies coleccionables.
Vale la pena mencionar que muchas de las obras de las que parten los artistas provienen de grandes maestros del arte europeo. Hoy son artistas colombianos quienes las reinterpretan desde su propio contexto.
Hay algo profundamente irónico en ese gesto, pues pasamos de una tradición de copia impuesta por los cánones europeos, que durante siglos dictaron qué era concebido como arte, a una relectura crítica desde este lado del mundo.

CAMBIO: Háblenos de algunos ejemplos.
S. M.: Tenemos obras de artistas que se apropian de otros artistas dentro de la exposición. Por ejemplo, la obra de Juan Santiago Uribe, que en su collage se apropia de la Venus de Botticelli y de una escultura de Mickey Mouse de Nadín Ospina, de quien, a su vez, presentamos Hermafrodita, una de sus famosas esculturas. Se construye un nuevo presente revisitando el pasado.
Mi formación como galerista fue gracias a que me formé trabajando con artistas cubanos basados en La Habana. Entonces, no podía faltar una referencia al arte conceptual de Félix González-Torres, con la obra de Juan Carlos Delgado: la famosa Untitled (America #3), una tira eléctrica con bombillos, que Delgado reinterpreta con aves de cemento alrededor del bombillo.
Entonces, no es solo una especie de arreglo conceptual, sino que las obras también tienen la habilidad de transportar al visitante a la época del artista. Es muy emocionante saber que la huella de un artista que admiro tanto está presente en MAP, ya que la obra original de 1992 habla de la pérdida personal, la identidad nacional y la vacuidad, temas con lo que vivimos hoy en día en el mundo.
CAMBIO: ¿Cómo reciben el público y los coleccionistas estas obras?
S. M.: La verdad, estamos muy felices. La exposición ha tenido una excelente acogida, ha gustado muchísimo. En particular porque, además, cumplimos otra de las características que me gusta en las exposiciones: lograr poner a dialogar artistas jóvenes con consagrados. Y, a su vez, recordarles a quienes se sienten viejos lo fundamentales que son, y a los jóvenes lo capaces que son.
Ya hemos tenido ventas a coleccionistas extranjeros y colombianos. Además, hemos recibido visitas de estudiantes, que son nuestras favoritas: saber que nuestra exposición hace parte de una clase de arte. Somos una galería disidente y, una vez más, con esta exposición, ¡la logramos!
La historia del arte contada desde Bogotá
Artistas participantes: Fernando Uhía, Beatriz González, Álvaro Barrios, Nadín Ospina, Raúl Cristancho, María Consuelo García, Alma Sarmiento, Lina Sinisterra, Esteban Peña, Juan Mejía, Carlos Castro, Gustavo Niño, Ricardo León, Javier Vanegas, Juan Uribe, Samir Elneser, José Ricardo Contreras, J&L Constructores, Fernando García Vásquez, Jorge Vaca, Juan Santiago Uribe, Juan Carlos Delgado, Alberto Lezaca, Saúl Sánchez, Camilo Bojacá, Miler Lagos, Lorena Espitia, Diana Beltrán, Margarita Castro Guarín, Sergio Ferro y María Eugenia Trujillo.
Montenegro Art Projects – MAP,
Cra. 13 N° 93 – 68, Of. 405, Parque 93
Abierta hasta el 30 de junio.
Durante ArtBo Fin de Semana (del 16 al 19 de abril), la exposición dará pie a actividades complementarias como visitas comentadas con el curador y artistas, y catas de café de origen, pensadas como espacios de conversación.
Lea los comentarios













