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LA PREGUNTA DIECISIETE

LA PREGUNTA DIECISIETE
Caminando por la décima
Los Danieles

LA PREGUNTA DIECISIETE

Aunque molesta por los desórdenes y los ruidos que han provocado los llamados presidenciales a la tal consulta popular, la decimera MacLamus ha decidido participar en ella. Su condición: que le permitan retocar la décimo séptima pregunta. Oigamos su propuesta

La pregunta diecisiete

Para Petro, el presidente,
el “pueblo” se circunscribe
solo a aquellos que él describe
en su verborrea estridente,
como su caudal, su gente.
Si yo misma no me incluyo
en su pelea cotidiana,
es certeza meridiana
y verdad de Perogrullo
que también soy colombiana.

El sancocho que prepara
concentra en la misma olla
a todo aquel que lo apoya;
más mide con otra vara
y nos echa todo en cara
a los demás ciudadanos.
Se nos sale de las manos
responder a tanto ruido,
y sentirnos concernidos
nos afecta como hermanos.

La reciente apelación
a la movilización
obligó a buscar atajos
y caminar al trabajo
como forma de presión.
Miles de trabajadores
que se vieron afectados
por bloqueos manipulados
insistieron, cumplidores,
en llegar a sus labores.

De cabildos y protestas
está cansado el país,
y todo toma un cariz
de una babel indigesta
que predispone y molesta.
Pero acepto la consulta
si el convocarla resulta
que me permite, por gracia
de una sana democracia,
formular otra pregunta.

El llamado popular
al votante compromete
pero aquí, en la diecisiete,
el “sí” puede contrariar
la intención al sufragar:
“¿Metería en la Laboral,
como algo fundamental,
que el presidente trabaje
todo el tiempo, y no se raje
en su deber estatal?”

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