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CORTINAS DE HUMO

CORTINAS DE HUMO
Caminando por la décima

CORTINAS DE HUMO

Con ayuda de algunas fotografías que él mismo escogió, el profesor Pompilio Iriarte hace un recuento de noticias que lo llevan a Alaska, Ucrania, las Malvinas y la isla amazónica de Santa Rosa. A lo largo de todo su periplo, el decimero detecta una humareda que impide ver la realidad.

«La Bestia» de Trump

putin-trump

Que Trump y Putin se citen
en Alaska, sin Ucrania,
es clara muestra de insania
que a políticos remite.
Si Putin y Trump omiten
la otra parte del video,
ya veremos, según creo,
cómo la pita se enreda
y cómo Zelenski queda
el remendón del paseo.

En la lucha Ucrania-Rusia
son incontables los muertos
y los valores inciertos
de esta absurda guerra sucia.
Olvidemos la minucia
y celebremos que el gringo
zalamero y medio pingo
montó a Putin en «la Bestia».
Suele el ruso —¡qué inmodestia! —
cabalgar medio viringo.

«La bestia» de Putin

putin-caballo

La Atlántida de Platón
— «Isla de Atlas», distopía—
puede ser la alegoría
de la mar de corrupción.
Después de gran remezón,
según supone Plutarco, 
al garete como un barco
y a lomo de burro al trote,
aquel platónico islote
fue a dar al fondo del charco.

Toman islas las naciones
como botines de guerra;
tal el caso de Inglaterra
en ruidosas ocasiones.
Islas cárceles, prisiones,
colonias en tierra ajena.
En una de ellas, la pena
doblegó a Napoleón.
Para él fue humillación
la isla de Santa Helena.

Al mal timonel se aísla
en vagas playas marinas.
Si es Milei, ¡a las Malvinas!,
si es Nicolás, ¡a la isla
de Margarita! ¿Legislan
las ratas contra el gobierno?
Entonces, caudillo eterno,
ofrece al pueblo sumiso
las islas del paraíso,
la Atlántida del infierno.

La islita de Santa Rosa,
todo un capricho del río,
nunca jamás será un lío
con Dina la vagarosa.
La islita nueva y hermosa
del picaresco reclamo
no será botín del amo
que en peculado lo implique.
Los botines del cacique
son de marca Ferragamo.

Qué comedia tan penosa
la de Colombia y Perú;
si no va a haber Waterloo
que haya entonces Santa Rosa.
La risa es tan pegajosa
que a nadie se le reprocha
que disfrute la recocha.
Petro tira para acá
y Boluarte para allá
como estirando melcocha.

Si el zar cava tantas fosas
para rusos y ucranianos,
Dina pone a los peruanos
en manos de Santa Rosa.
Si a Boluarte dan, lustrosa,
la Gran Orden del Totumo,
la comedia así resumo:
mientras más grite el que mande,
la llamarada es más grande
y el resto, ¡cortinas de humo!

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