
Bajo la sombrilla de la fe y de su papel religioso, las iglesias en el país han montado millonarios negocios paralelos a su actividad principal. Esos negocios históricamente han sido ‘perdonados’ por el dios tributario en Colombia, dejándolos exentos de pagar el tan temido impuesto de renta.
Y es que, según la información de la Dian, las iglesias en su Registro Único Tributario, además de incluir su actividad económica principal, pueden registrar hasta 116 actividades económicas secundarias con la misma personería jurídica.
Algunas de esas actividades pueden ser cría de ganado bufalino y bovino, construcción de obras de ingeniería civil, transporte de carga, telecomunicación satelital, medios de comunicación, inmobiliario, limpieza de edificios, hotelería, alquiler de espacios, hospitales, entre otras, que al ser de la misma empresa que tiene el régimen tributario especial, no pagan el impuesto que les correspondería.
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