
Cualquier selección o club de fútbol en el mundo sueña con tener un arquero como él. José Antonio Ocampo, el ministro de Hacienda de Colombia, ha tapado tantos ‘goles’ en estos últimos dos meses, como cualquier portero de primer nivel. O ¿autogoles?
Sí, adicional a tener que tramitar la tributaria, el presupuesto para el otro año y el Plan Nacional de Desarrollo, al ministro le ha tocado dedicarse a apagar incendios, los incendios que su mismo equipo se ha encargado de prender y que han evidenciado una desconexión y, sobre todo, una falta de comunicación entre los miembros del Gobierno nacional.
El caso más reciente en el que a Ocampo le tocó poner la cara, se dio después del histórico acuerdo firmado entre el Gobierno y los ganaderos de Fedegan, para comprarle a ese gremio cerca de 3 millones de hectáreas. Para financiar ese proceso, el presidente Gustavo Petro dijo que se utilizaría el mecanismo de la emisión de TES o títulos de deuda pública, que le genera importantes ingresos al país.
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