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Velia Vidal
Puntos de vista

Más tesoros tristes

Desde lo alto observaban los Alpes, con sus cimas nevadas una tras otra, una tierra de la que poco conozco y a la que viajé, paradójicamente, para ver objetos traídos de la tierra mía. En la mesa del frente tenía abierto el libro de Simón Posada, La tierra de los tesoros tristes (Aguilar, 2022). Yo alternaba la lectura de las últimas páginas con la mirada por la ventanilla, como intentando pasarme la frustración que me causaba lo leído, con la nieve que veía pero que nunca he tocado.

Más que leer, parecía estar viajando con Simón. La fluidez del texto me hacía sentir como si él estuviera a mi lado contándome esta historia de guaqueros, chismes, intrigas, nuevos ricos y ricos venidos a menos. Una historia que tiene como protagonista al Poporo Quimbaya, quizá porque es la pieza perfecta para hablar del oro y de la coca, de la maldición sobre esos dos regalos de la naturaleza y, sobre todo, del saqueo del alma, la memoria y los tesoros de nuestro país.

Terminé el libro antes de aterrizar en Zúrich y era inevitable relacionarlo con el motivo de mi visita a la ciudad suiza. El Museo Etnológico de la Universidad de Zúrich inauguraba una exposición/espacio de trabajo sobre la colección Noanamá bajo el título ¿Idea de negocio? Me invitaron a hablar del contexto local en la actualidad y nuestra relación con este tipo de colecciones, considerando que vivo en el Chocó y adelanto el proyecto Afluentes con el Museo Británico, que también indaga alrededor de una colección que igualmente está catalogada como Noanamá y que fue llevada desde el bajo San Juan en el Chocó, en 1960.

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