
Como la crónica de una muerte anunciada, el fracaso en el intento de gravar las iglesias estaba cantado, sin embargo, logró llegar con vida a la conciliación. Fue allí donde se les hizo el milagrito por cuenta de un bajo chantaje que dejó al descubierto –una vez más– qué tipo de Congreso tenemos.
Parece increíble que después de haber pasado todos los debates, la reforma tributaria tambaleara por la inclusión de este impuesto, pero más increíble aún es que el gobierno cediera ante la amenaza de quienes pidieron excluir el artículo a cambio de no hundir el proyecto.
A nadie le sorprendió que el Centro Democrático, los conservadores, Cambio Radical, La U y los liberales –uno de los partidos que más presionó– firmaran la carta amenazante, la sorpresa fue que aparecieran nombres del Pacto Histórico y la Alianza Verde, colectividad a la que pertenece la representante Katherine Miranda, autora de la iniciativa y quien se quedó prácticamente sola en esa lucha.
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