
Se está poniendo de moda en los círculos gubernamentales hablar mal de las importaciones. Da la impresión, escuchando a los voceros del gobierno Petro, y a él mismo, que el ideal de Colombia sería que nos volviéramos una autarquía cerrada al mundo exterior. Una especie de Corea del Norte. Ya ni siquiera como China, porque a este gran país solo le queda del proteccionismo su muralla, toda vez que en lo comercial es uno de los países más abiertos del mundo.
Por ejemplo: para explicar el reversazo en cuanto a los días sin IVA el presidente dijo: “Hay que dejar de comprar productos importados”, y el director del Departamento Nacional de Planeación afirmó en el lanzamiento del informe nacional de competitividad (haciendo eco al mantra tantas veces repetido en estos días contra el petróleo y el carbón) que “vimos pasar las importaciones de alimentos básicos de un millón de toneladas a 15 millones. El pésimo manejo que hicimos de la bonanza del petróleo y del carbón nos llevó a destruir el aparato agropecuario del país”.
¿Es esto cierto?, ¿es correcto afirmar que el aparato agropecuario del país está destruido y que por lo tanto de allí provienen las amenazas a la seguridad alimentaria? Nada de esto es cierto. Y es bueno recordarlo para que no terminen los estribillos gubernamentales enturbiando la veracidad de los hechos.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













