
¡Hasta que la dignidad sea costumbre! gritaban los influenciadores, periodistas y políticos del cambio durante el paro nacional mientras hoy terminan “chapetos” con una pareja borracha de poder, Daniel Quintero y Diana Osorio. Estos enamorados, a punta de mentiras siguen intentando vender la imagen de progresistas olvidando sus orígenes, alianzas y cuestionadas acciones. Aun así, no hay suficientes Lalis ni Don Izquierdos para tapar la realidad, aunque el impresentable se vista de alternativo eso no lo hace inofensivo.

Quintero desde sus inicios fue un experto camaleón (yo me atrevo a decir que nació aprendido), su primer contacto con la política fue la aspiración al Concejo de Medellín por el Partido Conservador, para luego participar en la búsqueda del poder para su hermano Miguel Quintero, que en la actualidad es cuestionado por el origen de su fortuna.
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