
Por estos días se han rendido merecidos homenajes a la memoria del presidente Virgilio Barco. Uno de ellos fue un magnífico documental que pasó por Caracol TV. En este programa, con testimonios autorizados de personas que colaboraron en su gobierno, se ilustra cómo uno de sus mejores legados fue el aporte a la protección ambiental de la Amazonia y a los indígenas que allí viven.
Martín von Hildebrand, autorizado antropólogo, indigenista y premio Nobel alternativo, que fue cercano colaborador del presidente Barco, escribió lo siguiente en El Espectador del pasado 6 de noviembre. “Hoy en día, 26 millones de hectáreas, el 53 por ciento de la Amazonia colombiana, es propiedad de los pueblos indígenas. Eso, más los parques naturales, suman el 70 por ciento. Esto quiere decir que está bajo figuras de protección, está fuera del mercado, está en manos de los pueblos indígenas que tienen una visión de conservación y de profundo respeto por la selva. Gracias a eso, realmente uno siente en el aire una posibilidad para el país enorme, una posibilidad de supervivencia para los indígenas, la constitución de sus territorios, su gobierno, el derecho a su cultura, el reconocimiento oficial de sus lenguas, en un país que es multicultural y pluriétnico”.
Y todo esto se debió a una decisión visionaria tomada por el presidente Barco como lo cuenta Von Hildebrand. El presidente cucuteño consideraba que ese iba a ser el mejor de sus legados para con la historia. Y así fue. Este gran territorio entregado a los huitotos, que se denominó “predio Putumayo”, fue otorgado por el Estado colombiano como una compensación a los indígenas por los desafueros que sufrió esta comunidad a manos de los caucheros de la casa Arana en las primeras décadas del siglo XX.
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