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Johana Fuentes
Puntos de vista

Por todas

Mariana Jaramillo fue asesinada el 26 de abril. Su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa de Cali con varias heridas de arma blanca y golpes en el tórax y el estómago que la dejaron sin respiración. Era activista y miembro del Movimiento de Mujeres Unidas, Diversas y Empoderadas. Este año han asesinado a 22 mujeres trans en Colombia. Mariana hace parte de esa dolorosa cifra.

El dato fue entregado por el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo. El informe documenta que la mayoría de las muertes de mujeres transgénero son violentas, ejecutadas con armas blancas o cortopunzantes y con actos de sevicia que intentan desdibujar la identidad de género de las víctimas. De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio de Personas Trans Asesinadas, Colombia es el segundo país de América del Sur en el que más asesinan mujeres trans, después de Brasil.

“En Colombia es muy difícil ser una mujer trans, es como llevar la muerte a cuestas”, esas fueron las palabras que me dijo Cristina Cantillo el 8 marzo de 2021 cuando le hice una entrevista hablando de su labor como mujer trans dedicada a la defensa de los derechos de esta comunidad, desde su Fundación Calidad Humana en el Magdalena. Cristina había denunciado amenazas contra su vida. Seis meses después de esa entrevista fue asesinada. Nadie la escuchó, el Estado no la protegió y tristemente sus palabras se hicieron realidad.

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