Ir al contenido principal
Ana Cristina Restrepo Jiménez
Puntos de vista

Atlas

“Mi hermano, a diferencia mía, medía casi 1,80. Como había estado en el monte, era macancudo. Cuando a él lo mataron, mi mamá lo alzó. A mí me contaron eso y quedé derrumbada para toda la vida. Yo decía no, no, no, ¡¿cómo pudo alzarlo?! Ya estaba muerto, tenía que haber pesado más, y mi mamá era la típica obrera: ama de casa, flaca, desnutrida. ¡¿Cómo hizo para alzarlo?!”, recuerda Adriana Arboleda Betancur, directora de la Corporación Jurídica Libertad (CJL).

Escuche la columna completa acá:

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales