
Esta es mi última columna del año y, sin duda, es muy difícil describir en unas líneas todo lo que pasó en 2022. No solo en Colombia sino en todo el mundo los últimos 365 días estuvieron marcados por hechos históricos que seguramente siempre vamos a recordar y que nos abren la puerta a una nueva etapa de esta vida política, social, económica y sobre todo real que todos tendremos que atravesar en 2023.
Durante este año en Colombia ganó por primera vez un gobierno de izquierda. El 7 de agosto se posesionó, con mucha carga simbólica, el presidente Gustavo Petro, quien prometió un gran cambio para el país enmarcado en la justicia social. Hoy, cinco meses después, son muchas las decisiones, los nombramientos y las reformas que se han hecho que no han evidenciado esa gran transformación de la que tanto se habló.
Por supuesto es muy prematuro hacer evaluaciones de lo que ha hecho el Gobierno y, por eso, espero que en 2023 se encaminen las propuestas y que, con la presentación del Plan Nacional de Desarrollo, el presidente Petro cumpla con lo que les prometió a sus más de 10 millones de votantes que siguen esperanzados en lo que en campaña llamaron “vivir sabroso”.
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