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Juan Camilo Restrepo
Puntos de vista

Remiendos

La política fiscal, cuando se anuncia precipitadamente a pedazos, corre el riesgo de quedarse en el relumbrón, pero sin solucionar nada de fondo. Y esto es lo que está sucediendo en Colombia. Algunos ejemplos ilustran los riesgos de recurrir al remiendo como metodología de gobierno.

Se anunció con mucho despliegue que se iniciaba la corrección de los abultados subsidios a los combustibles. Buen propósito que debe abonársele al Gobierno, Pero, ¿qué ha sucedido? Se han efectuado tres ajustes de a 200 pesos cada uno al galón de gasolina (el diésel, recuérdese, se dejó por fuera). Estos tímidos ajustes han permitido reducir el déficit del fondo de estabilización de combustibles –según cálculos del experto Sergio Cabrales– en 240.000 millones de pesos, mientras el déficit del fondo de estabilización permanece en niveles superiores a los 30 billones de pesos. Dicho en otras palabras: los ajustes efectuados no le han hecho ni cosquillas al déficit del fondo de estabilización, ni le harán. Con lo cual la principal razón del desequilibrio fiscal de las cuentas públicas sigue campante.

Segundo ejemplo: los motociclistas desfilan amenazantes por Bogotá. Anuncian que paralizarán la capital si no se les arregla el problema del Soat. El Gobierno, asustado y sin estudiar bien el tema, procede a informar que asumirá el 50 por ciento del costo de las primas del seguro. Este solo anuncio cuesta 2 billones de pesos y devora el 10 por ciento de todo el producido de la nueva reforma tributaria.

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