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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Bombardeo

Cuando hablo de bombardeo no me refiero al trágico diluvio de misiles y de bombas que las aspiraciones neoimperialistas de Putin han desatado sobre Ucrania. El bombardeo al que me refiero es de otra naturaleza. Nos están bombardeando desde antes de la invasión de Ucrania con la advertencia de que “ahí vienen los rusos”, que Venezuela está llena de tropas de Moscú, que hay riesgo inminente para la soberanía nacional.

El “enemigo externo” siempre ha servido para esconder debilidades políticas, para alimentar nocivos nacionalismos y, también, para promover la adquisición de armas y equipos cuya utilidad no siempre está bien justificada. No es coincidencia que después del cuento de los rusos en Caracas se filtre a El Tiempo un documento “ultrasecreto” de la Fuerza Aérea, presentado al presidente Duque hace un par de semanas. Ese documento recomienda la adquisición de una flotilla de cazabombarderos. Específicamente se aboga por la compra de aviones F-16 de fabricación estadounidense.

No deja de ser preocupante que algo tan delicado como los planes de adquisición y la estrategia de seguridad nacional de las fuerzas militares colombianas se filtren al público desde el mismo gobierno. Pero más grave aún es que se pretenda ambientar, al final de un gobierno, la adquisición de treinta y seis aeronaves cuyo costo unitario es del orden de 40 millones de dólares. Esa decisión avanza sin que medie una discusión técnica, integral y multidimensional sobre las verdaderas necesidades de la seguridad nacional en la actual coyuntura regional y geopolítica.

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