El partido Cambio Radical nunca pierde la oportunidad de perder una oportunidad. Específicamente cuando se trata de tomar distancia de los escándalos de sus miembros o de darles avales a algunos candidatos con pasados oscuros. Es más, en algunos casos, pareciera casi un requisito.
No es por nada que la actual alcaldesa de Bogotá, en una entrevista con RCN en 2017, definió, irónicamente, al partido Cambio Radical, como “un concierto para delinquir con personería jurídica”.
Pues tampoco, pero en algunos casos los directivos de este movimiento sí dejan muchas más preguntas que respuestas en cuanto a su manejo de los escándalos, el proceso de selección de sus candidatos y sus estándares éticos.
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