
“Los contratos corbata son aquellos que, en su mayoría se crean para brindar asesorías a la entidad, aunque en muchos casos ya existen funcionarios que tienen esa labor, es decir, se duplican funciones”.
Por: Paola Herrera
Últimamente hemos hablado mucho sobre los famosos contratos “corbata” que se firman en el sector público. Si es verdad, como se escucha en la conversación entre Aida Merlano y Julio Gerlein, que por una curul pagan hasta 18.000 millones de pesos, no me quiero imaginar cuántos contratos de ese tipo se exigen para recuperar los recursos invertidos.
Con el escándalo revelado por Blu Radio sobre el exasesor de Palacio, Andrés Mayorquín y su esposa, Karen Váquiro —quien logró obtener 24 contratos simultáneos con 15 entidades estatales por más de 1.200 millones de pesos en solo dos años—, se evidenció una vieja forma de contratación en el país que pareciera que solo sirve para pagar favores políticos.
Pese a que en las entidades hay plantas de personal robustas, cada vez que llega una nueva administración se disparan las órdenes por prestación de servicios (OPS) y con la excusa de asesorías, contratan a diestra y siniestra a quienes lleguen recomendados o a quienes toque poner por “instrucciones de arriba”.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













