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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Cogiditos de la mano

La contienda electoral está revelando que se viene una severa ofensiva contra la arquitectura esencial de nuestro Estado de derecho.

Hay elecciones de elecciones. Todas se parecen, pero en sustancia y consecuencias hay algunas mucho más decisivas que otras. Estas que vienen serán recordadas como unas de las más trascendentales para el futuro del país. En esta ocasión no solo importa quién puede ser el mejor gobernante, el de mayor experiencia o el más eficaz, temas siempre relevantes. Ante todo, lo que está en discusión es cuál modelo de país, cuál visión de Estado, cuál arquitectura institucional piensa implementar el ganador. Y en esos temas fundamentales las diferencias no son de matices.

Según las respuestas que den a esas preguntas los candidatos se les puede ubicar en dos ejes principalmente: izquierda-derecha, y el que definió ayer el candidato Sergio Fajardo, continuismo-populismo. Hagan el ejercicio de definir los candidatos de acuerdo con esas dos variables y tendrán una gráfica muy bonita que contrasta a los candidatos de manera sencilla y eficaz. Sin embargo, ese análisis deja por fuera uno de los temas más críticos, quizás el más decisivo, para la escogencia de un candidato. Me refiero a su propensión, inclinación y voluntad de respetar la arquitectura institucional y constitucional del país, y de acogerse a los métodos previstos en la Carta y en la ley para su modificación.

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