Ir al contenido principal
Helena Urán Bidegain
Puntos de vista

El derecho a tener derechos / De La Habana a Guantánamo

Los medios estadounidenses mencionaban recientemente la crítica que su gobierno hace del “abuso escandaloso” de derechos humanos en Cuba relacionado con lo que hoy se conoce como el 11-J, es decir, las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021. Estas protestas terminaron con centenares de personas, incluso menores de edad, detenidas arbitrariamente y encarceladas por expresar públicamente su voluntad. Hoy, más de seis meses después de las protestas, se cuenta con más de 700 presos políticos. Muchos en la isla están cansados y exigen un cambio que debería ser urgentemente atendido, pero no a punta de garrote, violando sus derechos y encerrándolos. Pensar que incluso menores de edad terminen condenados y tras las rejas por expresarse, es algo sobre lo que no se puede guardar silencio.

En esta ocasión, sin embargo, no me detendré en la violación de derechos humanos cometidos por el régimen cubano, ni en sus recientes procesos penales caracterizados por sanciones desmedidas y que, sin duda, merecen toda la atención; me enfocaré, en cambio, en el hecho de que quien rechaza estos sucesos ocurridos en Cuba tiene una cárcel paradójicamente en una esquina de la misma isla, en donde la violación de derechos humanos está también al orden del día. Me refiero a la que padecen los presos de la cárcel de la base naval de Guantánamo, donde los Estados Unidos tienen control territorial y jurisdiccional.

Después de los aterradores ataques frontales al Pentágono en Washington y a las Torres gemelas de Nueva York el 9.11 de 2001, donde cerca de 3.000 personas inocentes fallecieron, muchos otros resultaron heridos y la sociedad en general sufrió un impacto psicológico perturbador, el presidente George W. Bush ordenó la apertura del centro de reclusión de Guantánamo, como parte de la lucha contra el terrorismo. Lo irónico de todo eso es que, desde la apertura, hace ya 20 años, en esa cárcel también se ejerce terror.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales