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Sebastián Nohra
Puntos de vista

La decadencia de la derecha

Las personas que se identifican con el conservadurismo, el liberalismo clásico o que se oponen a los distintos proyectos socialdemócratas que se vienen fortaleciendo en el país, deberían estar más preocupadas por la mala pinta que tiene la divulgación de sus ideas en el largo plazo que por los resultados de las últimas elecciones. Una buena parte de lo que llamamos “derecha” viene hace años en una franca decadencia intelectual y política, retrocediendo en las arenas más importantes donde se discuten y transmiten ideas (los medios, la academia y el Congreso).

El deterioro de la calidad de sus voceros es notable y su divorcio con gran parte de la juventud es total. En el panorama no parece que haya mentes frescas e interesantes que puedan convencer masivamente a quienes están definiendo su formación política. Para muchos Gabriel Santos representaba eso, pero el desplome de su partido en Bogotá lo castigó.

Al Centro Democrático se le va agotando el poder de la inercia del fenómeno uribista y se encalló en los mismos mensajes con las mismas formas, sin advertir que en todo el país irrumpe a gritos una Colombia muy distinta a la que gobernó Uribe. Su postura “anticomunista” la volvieron ley de vida y cada vez menos personas les compran el papel de salvadores del capitalismo. Taladran sin descanso lo del miedo a la izquierda olvidándose de la buena divulgación, de captar gente inquieta y brillante que movilice con su palabra. Se quedaron sin promesas. Sin elementos para ilusionar. Hoy son un partido triste y con una bancada (2022-2026) intelectualmente liviana. Lo mismo le ocurre al Partido Conservador.

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