
Hace cuatro años, César Gaviria sorprendió al anunciar, pocos días después de la estrepitosa derrota en las urnas de Humberto de la Calle, que su apoyo en segunda vuelta presidencial sería para el escogido de Uribe. Su llegada a las toldas uribistas fue una jugada política que, para algunos liberales, estaba planeada con anterioridad, pues lo señalaron de haber abandonado a mitad de carrera a De la Calle con el fin de negociar beneficios burocráticos si Duque llegaba a la Casa de Nariño, tal y como ocurrió.
Digo sorprendió —tal vez quienes lo conocen bien se lo esperaban—, porque Gaviria se había dedicado los últimos años a hacerle oposición a Uribe. Tan solo cuatro años antes, cuando asumió la jefatura de debate de la campaña de Juan Manuel Santos, gritaba: “¡Uribe mentiroso! ¡Uribe mentiroso! ¡Uribe mentiroso!”. En ese mismo discurso, que recitó en todos los medios, también decía que Álvaro Uribe y el Centro Democrático buscaban un fiscal y una Corte Suprema de bolsillo “para que los protegiera de sus fechorías”.
Esa no es la única vez que el líder del Partido Liberal se ha ido lanza en ristre contra Uribe. En agosto de 2009, cuando se revivió el fantasma de las chuzadas del DAS, denunció que este organismo (que ya no existía), era una “máquina de delincuencia al servicio de la Casa de Nariño” con la que se interceptaba a congresistas para saber cómo votarían el referendo que buscaba su reelección y a Uribe lo comparó con un dictador.
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