
15 de diciembre 2018:
“¡Alejandro! ¿Usted por qué es tan huevón? Martín Tavera está emputadísimo”. Así fue que se me pasó una borrachera en menos de cinco segundos.
Acababa de salir de vacaciones y fuimos a Cartagena, nos hospedamos en el hotel Conrad a las afueras de la ciudad. Al llegar lo primero que escuché fueron gritos de emoción acompañados de techno, me dije, “uy, hay parche”.
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