
En abril las asambleas de accionistas renovarán sus juntas directivas. De allí debería emanar mayor participación femenina en las juntas y un compromiso real con la equidad de género y la inclusión. Cualquier persona, dispuesta a alzar la voz, puede hacer la diferencia.
Un bloque de empresarias aguerridas libra por estos días una batalla por la igualdad de hondo impacto. Se trata del Club del 30, una coalición global que busca que como mínimo para 2026 el 30 por ciento de las juntas directivas de las empresas esté conformado por mujeres. Ya que por ley las asambleas de accionistas deben sesionar el próximo mes de abril, el Club las está invitando a renovar sus juntas con mayor participación femenina.
Tal aspiración parte de un supuesto: las mujeres, que solo desde mediados del siglo pasado pudieron acceder tímidamente (y con mil barreras) a la educación superior, siguen enfrentándose a obstáculos estructurales para acceder a posiciones altas en las empresas. Según un estudio del Cesa, solo el 8,4 por ciento de las juntas directivas de las empresas listadas en bolsa son presididas por una mujer. En 2020, por cada 83 hombres en juntas directivas, solo había 18 mujeres.
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