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Valeria Santos
Puntos de vista

Un poquito de esperanza

Nos quieren poner a votar otra vez entre el miedo y la rabia. La reflexión, ponderación, racionalidad y pragmatismo desaparecen cuando el país tiene que escoger de nuevo entre dos extremos. Si bien el exceso de esperanza –esperar confiado– nos viene alejando cada vez más de una presidencia de centro, quiero pensar que Sergio Fajardo aún puede evitar el gran cataclismo.

Las elecciones del 13 de marzo fueron una derrota para el centro. Pero no todo está perdido. Y aunque me pueda estar alejando caprichosamente de la lógica y escribiendo descaradamente con el deseo, la esperanza es lo último que se pierde.

Puede haber esperanza, aunque no en exceso, en las personas que votaron las legislativas y no en las “primarias”. De las aproximadamente 18 millones de personas que votaron las elecciones al Congreso, solo 12 millones votaron por los candidatos de las consultas. Estos 6 millones de votos no parecen estar definidos en ninguna de las candidaturas de derecha o izquierda, que juiciosamente lograron que sus seguidores pidieran el tarjetón de las consultas, y podrían ser conquistados por el centro. O deberían, ya que hoy están a la deriva más votos de los que ganaron cualquiera de las consultas.

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