Ir al contenido principal
Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Uncle Sam is watching, again

En algunas épocas, EE.UU. llegó al extremo de vetar candidatos, intervenir descaradamente en política e incluso promover asonadas y golpes de Estado para impedir que llegaran personajes “incómodos” o “peligrosos”. En otros momentos, Washington se ha limitado a hacer saber de su desgano, manifestar su indiferencia o demostrar su incomodidad con el mandatario que no es de su agrado. Entender en qué momento de ese ciclo se encuentran hoy los Estados Unidos es importante ahora que empiece la fase competitiva de las elecciones presidenciales en Colombia.

Por: Gabriel Silva Luján

Aunque en el imaginario colectivo se cree que los demócratas son menos propensos que los republicanos a esas intervenciones, realmente -desde la perspectiva histórica- no hay mucha diferencia entre los dos partidos. Así las cosas, si el talante partidista no explica la dinámica de la intensidad y severidad de la injerencia electoral y el grado de atención que le asigna EE.UU. a esos procesos, solo queda la dimensión externa como el espacio para construir una mejor explicación.

En ese contexto es fascinante observar que entre más desafiado estratégicamente se sienta Washington, mayores incentivos tiene para elevar su perfil y su activismo en los temas electorales de los países que considere decisivos para la protección de sus intereses. El grado de competencia geopolítica y la pugnacidad de la confrontación determinan la mayor o menor asignación de recursos a la injerencia en la política de otros.

En la actual coyuntura estamos en una fase de transición. Después de un par de décadas en las que Estados Unidos estuvo a sus anchas como el chacho de la cuadra, las cosas han cambiado. El ascenso de nuevos actores capaces de arrancarle a dentelladas trozos de su hegemonía económica y política representa un serio desafío para su política exterior. La nueva realidad la confirman muchos ejemplos, entre estos la áspera y creciente rivalidad entre China y Estados Unidos y el expansionismo territorial ruso para consolidar su “espacio vital”.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales