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Weildler Guerra
Puntos de vista

Bucha

Los actos de inhumanidad sistemática, que siempre pensamos que se encuentran recluidos en el pasado, ponen de manifiesto una brutalidad reemergente que parece ser inherente a la condición humana. La característica central de estas atrocidades masivas radica en ver a otros seres humanos como subhumanos. Para que esto se concrete debemos primero deshumanizarlos en la imaginación y luego despojarlos de su humanidad en la realidad. De esta forma cuando la propaganda rusa afirmó que su objetivo era desnazificar a Ucrania perfiló a la población de ese país como seres enfermos y crueles que deben asumir la culpa de hechos atroces cometidos por otros en el pasado.

Ese discurso anticipaba las imágenes de horror que la prensa y las autoridades ucranianas registraron en las calles de Bucha. El fiscal general de Ucrania declaró el pasado 3 de abril que 410 civiles habían muerto en esta población. Cuerpos con ojos vendados, disparos en sus cabezas y las manos atadas se encontraron en los alrededores de Kiev una vez las tropas rusas completaron su retirada. Entre esos se encontraba el cadáver de la alcaldesa de Motyzhyn, un suburbio de la capital, asesinada junto con su familia. Ello nos devuelve a décadas pasadas e inevitablemente nos lleva a revivir los horrores de otros conflictos. El propio presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, comparó lo sucedido en algunas ciudades de su país como Mariúpol con el infierno desatado contra la población vasca de Guernica por la aviación germana e italiana en abril de 1937 durante la guerra civil española

Al iniciar la invasión probablemente los jóvenes soldados rusos y sus comandantes pensaron en una fácil campaña dirigida a deponer un régimen gubernamental ucraniano hostil a su país. Sin embargo, cuando pudieron comprobar que los civiles se negaban a aceptar a los invasores la distorsión generada en sus mentes por su propia propaganda empezó a hacer su trabajo disparando los mecanismos de deshumanización de los civiles ucranianos.

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