
El rector de la Universidad Sergio Arboleda simboliza la descomposición moral de Colombia. Un hombre, que debería ser ejemplo de virtud y decoro, es todo lo contrario. Así quedó en evidencia por cuenta de la grabación revelada por Daniel Coronell hace pocos días, en la que Rodrigo Noguera busca usar su influencia sobre una fiscal con el propósito de favorecer a un tercero que era objeto de una investigación de la Fiscalía.
Tras escuchar la grabación una y otra vez, no sorprenden las palabras de Noguera, a quien los colombianos ya hemos venido conociendo, pero sí indignan. Especialmente por dos razones.
Por un lado, porque son una muestra lamentable de cómo funciona la justicia en nuestro país: a punta de favores, componendas, amiguetes, almuerzos, puestos e influencias. No imperan la legalidad ni la Constitución. Reinan el vicio, el poder y el dinero.
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