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Jaime Honorio González
Puntos de vista

Las Mercedes

Como nadie nunca me ha pedido que escriba un artículo para la edición especial de alguna publicación en el día de la madre, pues me voy a adelantar antes de que a alguien se le ocurra tamaño despropósito; y lo voy a escribir ya mismo. Siempre sale mejor así, sin que lo pidan.

Hace unos pocos meses que mi madre cumplió 80. Esa noche, rodeada de sus hijos, su prole y sus amigos, vestida del inclemente amarillo se sentó a escuchar lo que teníamos para decirle, que comenzó así:

“Queridos todos, les pedimos que ejerzan como testigos, privilegiados oyentes de estas palabras inspiradas en el amor, para que no se las lleve el viento, para que se queden en nuestras mentes, para que retumben en nuestros corazones, para que no se olvide que –esta noche– el amor se arrodilla ante el amor”.

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