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Johana Fuentes
Puntos de vista

De esto te hablaban, viejo

El mapa electoral que se configuró el domingo muestra que las regiones más azotadas por la violencia y con mayores índices de pobreza, desigualdad, desempleo y falta de acceso a servicios básicos –exceptuando Bogotá–, fueron las que le dieron el triunfo a Gustavo Petro. Un claro mensaje de los nadie, como los llamó Francia Márquez, esos nadie ignorados durante el gobierno de Iván Duque.

Es innegable que esta elección presidencial no solo representó el cambio que Colombia pedía a gritos y el castigo a la clase política tradicional, sino también el rechazo a cuatro años de indolencia y desconexión representadas en un presidente que nunca escuchó y que hasta los últimos días de su gobierno ha seguido dando muestras de su torpeza.

Uno de sus desatinos más grandes fue durante el Paro Nacional, provocado por la soberbia de tramitar una reforma tributaria en medio de la pandemia, pero que luego dejó salir la rabia y el descontento por años de inequidad. Los jóvenes, que fueron los grandes protagonistas de ese estallido social, recibieron represión, estigmatización y balas –la mayoría por parte de la fuerza pública– por el simple hecho de ejercer su derecho a la protesta. Cuarenta y cuatro jóvenes perdieron la vida durante esas jornadas. Aún no se han esclarecido los asesinatos.

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