
De 39 millones de colombianos habilitados para votar, 20 millones son mujeres. Ese voto femenino podría ser determinante a la hora de elegir quién será el próximo presidente en un país que, aunque cada vez abre más camino a la participación de las mujeres en política, aún está en deuda con una representación igualitaria en los cargos de poder.
Los candidatos están ahora en una carrera a contrarreloj para conquistar ese respaldo. Rodolfo Hernández tal vez la tenga más difícil, pues no ha podido disimular su machismo. Cuando intentó explicar que fue sacado de contexto al hablar de su esposa y su rol en la política, terminó diciendo que lo ideal sería que las mujeres se quedaran en la casa criando a los hijos. Seguramente para Hernández las labores de cuidado no deben ser compartidas y no sabemos si remuneradas.
En su plan de gobierno encontramos un pequeño –y mediocre– capítulo llamado Mujeres y Asuntos de Género, allí lo único referente al tema se encuentra así: “Definir e implementar estrategias en torno al trabajo doméstico y cuidados no remunerados que le permita espacios laborales a la mujer”. ¿De qué manera? El documento no es claro, como no lo es con ninguna de las propuestas en ese sentido, que más bien terminan siendo enunciados plagados de lugares comunes, sin fondo ni una ruta clara a seguir.
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