
Como apenas estoy aprendiendo inglés, elegí mis charlas en el Hay Festival de Hay on wye literalmente a ojo: donde venía un autor o autora afro y coincidía con mis fechas y horarios disponibles era donde quería estar. Luego intentaba comprender de qué se trataba y daba un vistazo al perfil de los invitados en internet, si no los había visto antes. Fue así como terminé escuchando a Bernardine Evaristo, Georgina Lawton, Musa Okwonga y David Olusoga. Este último tuvo varias intervenciones, pero a la que alcancé boleto fue una que tenía que ver con niños. Me pareció perfecto porque llevo varios años persiguiendo libros con representaciones afro, viendo su efecto en nuestros procesos de promoción de lectura y analizando cómo se tratan los temas, la imagen, así como las formas en las que replican o combaten los estereotipos y el racismo.
En un auditorio que simulaba una noche estrellada los asistentes quedamos encantados con la presentación de la versión infantil de Black and British, un libro con el mismo nombre, que presenta los pormenores de la historia británica con relación a las personas africanas y del Caribe, demostrando una presencia de la gente negra y sus descendientes por varios siglos y en múltiples escenarios, señalando además los horrores de la trata de esclavos, el racismo y las muchas formas de discriminación. El autor, un historiador, escritor, locutor, presentador y cineasta británico-nigeriano, que además es profesor en la Universidad de Manchester, explicó que llegó a esta adaptación en gran medida motivado por los padres y madres que le pedían un libro que contara todo esto para niños y jóvenes.
Mientras escuchaba al autor pensaba en la pregunta que me han hecho varias personas a propósito de mi columna de la semana pasada: ¿Cómo hacer que los niños y niñas o jóvenes afro, raizales y palenqueros, e incluso los adultos afro se autorreconozcan? Una vez más, la respuesta está en los libros. Y es que el libro de David y otros que encontré en la librería del festival, apuntan directamente al conocimiento de la historia, al fortalecimiento de la autoestima y a la valoración de la voz propia.
“A través de los libros, anidamos en la piel de otros, acariciamos sus cuerpos y nos hundimos en su mirada” dice Irene Vallejo en su Manifiesto por la lectura (Siruela 2021), y quizá esta sea una de las claves en la lucha antirracista: anidar en la piel, acariciar los cuerpos y hundirnos en la mirada de nosotros mismos o del otro racializado -cuando se es una persona blanco-mestiza-.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













