
Toda película es una referencia al cine mismo, a su historia, a su tradición. Una nueva novela es también todas las novelas ya escritas, las contiene. Cada especial de comedia, cada stand up, contiene en sus chistes todos los chistes que ya han sido contados, pues todos los chistes son siempre el mismo chiste: una perversión.
En su último especial de comedia, “SuperNature”, Ricky Gervais, quizá el más importante activista por los derechos del chiste, inicia su show con un manifiesto sobre la libertad del humor y los límites que muchos le quieren imponer al humor y a los humoristas. E.B. White dijo una vez que analizar el humor es como disecar a una rana, a pocos les importa y la rana muere por ello. Y a pesar de esta opinión de White, el show de Gervais logra muchas risas al tiempo que reflexiona sobre la naturaleza del humor y las amenazas que ahora se ciernen sobre este.
“Esto fue una ironía, a ver si entienden lo que es: digo algo en lo que no creo para provocar un efecto cómico. Y ustedes, la audiencia, se ríen de lo incorrecto de la situación porque entienden qué es lo correcto”, dice Gervais después de hacer un chiste sobre la comunidad LGBTQ+. Para reírse, hay que tener una noción de la moral, es decir, no solo saber qué es lo correcto, sino por qué es lo correcto. De lo contrario, no habría risa si no se entiende cuándo hay una perversión de la moral.
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