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Helena Urán Bidegain
Puntos de vista

Venganza y nada más

No es fácil hablar desde la intimidad. Dudé sobre el interés que podría generar mi columna anterior en la que explico por qué, a pesar de mis desencuentros con el candidato Gustavo Petro, lo veo como la única opción en estos comicios. La respuesta que recibí me sorprendió. Mucho.

Por eso llevo días intentando entender qué movió a un grupo de hombres encabezado por Sergio Fajardo, autodefinidos como de centro y declarados defensores de los acuerdos de paz, de la equidad, las reformas sociales y medioambientales, a ofrecer su apoyo a Rodolfo Hernández, un señor que ha demostrado interés en todo lo contrario; la única explicación que encuentro es la venganza, aunque sea hasta vergonzoso decirlo.

Parecen indiferentes al momento coyuntural y al bien común, indolentes a su posición dentro de la sociedad y la responsabilidad para con el país; Fajardo y sus amigos prefirieron traicionar los objetivos de su propio proyecto político para aferrarse a la satisfacción de poder rechazar públicamente al colectivo de Petro, escudados, según dijeron, en las ofensas y agresiones recibidas desde el petrismo, movimiento con el que irónicamente en cuanto a propuestas tienen mucho en común.

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