
El gobierno que se posesiona el próximo 7 de agosto enfrenta un gran dilema fiscal que se puede resumir de la siguiente manera: las finanzas públicas que recibe están supremamente ajustadas y dejan un margen muy precario para aumentar el gasto público.
De otro lado, el gobierno Petro llega con un cargamento de promesas, todas las cuales acarrean un nuevo gasto social que por el momento no está cuantificado.
Las finanzas públicas que recibe la nueva administración, si se va a cumplir aquello que dijo el ministro Ocampo de que “se hará más gasto social, pero cumpliendo la regla fiscal”, no permiten tampoco endeudamiento público adicional. Por el contrario: es imperioso reducirlo si se quiere cumplir con las metas de la regla fiscal. El solo servicio de la deuda compromete hoy en día más del 25 % del total de gasto público del Estado y el alza de las tasas de interés en los mercados internacionales, agravará aún más este problema.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













