Ir al contenido principal
Rodrigo Lara
Puntos de vista

Reformas de oropel

Yo ya perdí la cuenta de la cantidad de reformas políticas y leyes anticorrupción que se han presentado en el Congreso en las últimas tres décadas. Lo que sí tengo claro es que en poco o nada han logrado concitar un cambio en la forma de hacer la política en el país. En algunos casos, incluso, ciertas reformas disparatadas han logrado lo contrario: desprestigiar aun más la democracia y profundizar la devaluación del ejercicio electoral.

Como un eterno retorno, en cada inicio de legislatura siempre vuelve la misma retahíla: reformas para reducir el receso legislativo (lo que malhadadamente llaman “vacaciones” de los congresistas); otras para contraer el salario de los legisladores, y no faltan las que buscan endurecer el angelical régimen de inhabilidades y, por consiguiente, promover la pérdida de investidura por cualquier nimio conflicto de interés que se presente.

Lo que sí es nuevo en este inicio de sesiones parlamentarias es el frenesí reformista y la estridencia con que se anuncia. Una mina de oro para agitar el cotarro y dar de qué hablar: ¿acaso puede haber una bandera más popular que la de reducir las “vacaciones” de casi seis meses de unos congresistas que la opinión ve como rémoras del presupuesto y que se ganan unos salarios altísimos?

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales