
Dos recientes mensajes públicos del presidente electo, en vez de crear confianza, generaron incertidumbre.
Con 5,6 millones de seguidores en Twitter lo que dice Gustavo Petro en esta red social tiene repercusiones. Antes de ser electo presidente sus mensajes eran los del contradictor, opositor y político que retaba, confrontaba, decía verdades a medias, desdibujaba los hechos y magnificaba otros sin importancia, mostraba cifras e indicadores para llegar a conclusiones bien sustentadas unas y otras no. Eso no le impedía, también, señalar verdades incómodas, advertir fallas en el manejo del Estado, destapar escándalos y sacar a la superficie problemas del país que habían estado en la profundidad de la indiferencia o del desconocimiento.
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