
Tengo varias inquietudes y desacuerdos respetuosos con algunos de los planteamientos, análisis y conclusiones atinentes a los temas de seguridad y defensa, contenidos en el informe final de la Comisión de la Verdad, Hallazgos y recomendaciones. Un documento histórico de casi 900 páginas, que recoge con rigor académico e investigativo lo vivido en Colombia durante las últimas siete décadas. Me sorprendió gratamente que en el capítulo 7, denominado Modelo de seguridad, págs. 485, 486, 498 y 499, se resalta la importancia de la doctrina Damasco y su enfoque, que proyectaba un ejército moderno, interoperable, educado, profesional y, sobre todo, respetuoso de los DD. HH. y las normas del derecho internacional humanitario (DIH). Un ejército multimisión y constructor de paz, confiable, apartidista y conectado con la realidad nacional.
Desde 2015 en el marco del plan de transformación institucional, el alto mando militar, bajo el liderazgo del ejército y con la voluntad política del Gobierno Nacional, dio un giro histórico y necesario, al evolucionar de la clásica doctrina antigua contrainsurgente a la doctrina Damasco, un nuevo pensamiento y lenguaje militar, cuyo eje son las operaciones terrestres unificadas (OTU), y que revolucionó la forma de planear, preparar, ejecutar y evaluar las operaciones militares a través de tareas ofensivas, defensivas, de estabilidad y de apoyo a la autoridad civil, empleando el arte y el diseño operacional, que les enseña a los líderes en todos los niveles a analizar y comprender ambientes complejos e identificar problemas políticos, económicos, militares, sociales, de infraestructura, de tiempo, de información y de medio ambiente físico, determinando el enfoque adecuado para su solución y la correcta toma de decisiones.
Esta reforma a la doctrina militar, desde su inicio ponderó el concepto de Seguridad Humana (SH). Según la Comisión de Seguridad Humana (CSH) de la ONU, es “la protección del núcleo vital de todas las vidas humanas de forma que se mejoren las libertades humanas y la realización de las personas…” (ONU, 2009). Es decir, Damasco privilegia la protección de las libertades individuales, eje de la seguridad humana. Existen en la academia numerosas investigaciones publicadas en revistas indexadas al respecto. Esta característica, llamó la atención del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organismo que revisó y validó los borradores de los 17 manuales fundamentales del ejército, antes de su lanzamiento en agosto de 2016.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













