
El reto del Congreso es tramitar la propuesta del gobierno sin socavar el tejido empresarial y productivo del país.
El gobierno de Iván Duque tenía como costumbre utilizar eufemismos para nombrar sus diferentes proyectos de reforma tributaria. Las tres que presentó al Congreso a lo largo de su mandato, las llamó ley de financiamiento, ley de crecimiento y ley de inversión social. Se negaba a llamarla por su verdadero nombre: reforma tributaria. En cambio, el proyecto de ley presentado al Congreso la semana pasada por parte del gobierno de Gustavo Petro sí le puso el nombre correcto: ‘reforma tributaria’. Y agregó que es para la igualdad y la justicia social. Y eso es lo que dice buscar, igualdad y justicia social. No busca más pero seguramente logrará menos.
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