
En medio de discusiones jurídicas, controversia y críticas al proceso, este jueves el Congreso elegirá contralor general. Todo parece indicar que la puja final estará entre María Fernanda Rangel –la ungida por ‘Pipe’ Córdoba– y Carlos Hernán Rodríguez, la ficha del Gobierno disfrazada de meritocracia.
Después de que hace unas semanas los partidos tradicionales le manifestaran su apoyo, se daba por hecho que Rangel se quedaría en el cargo. Sin embargo –y como la palabra de un político varía de acuerdo con sus intereses–, las reuniones del presidente Gustavo Petro y Alfonso Prada con las cabezas de esas colectividades empezaron a voltear la torta a favor de Rodríguez, es decir, que ese respaldo público a la candidata del actual contralor podría cambiar dependiendo de la representación que tuviesen en el gabinete, mejor dicho, pidieron puestos.
El Gobierno no desaprovechó la oportunidad y buscó matar dos pájaros de un solo tiro, retribuir a los partidos que decidieron hacer parte del ‘Gran Acuerdo Nacional’ y negociar la Contraloría. Así fue como a cada uno le dio su tajada: Los conservadores se quedaron con el Ministerio de Transporte, pese a que Guillermo Reyes no tiene experiencia en el área y es señalado por presuntos plagios en su tesis doctoral y dos libros de su autoría, según denuncias de Rodrigo Uprimny y La Silla Vacía.
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