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Helena Urán Bidegain
Puntos de vista

Segunda oportunidad

El domingo asistí por primera vez a una posesión presidencial.

Las últimas semanas mi vida ha sido un carrusel lleno de emociones que me llevan de un lado a otro, me confrontan constantemente con el pasado mientras me guía por un camino lleno de afectos y esperanza hacia un futuro que se moldea mientras avanzo. No sé bien hacia dónde va, pero sé que nada ocurre por casualidad. Así como sucede que yo después de tantos años viviendo fuera del país presencie este momento histórico en Bogotá.

Estar en la Plaza de Bolívar no es algo que sienta como un simple asunto de posición geográfica. Y si bien la ceremonia estuvo de por sí cargada de simbolismo, para mí y algunas otras personas, por razones similares o distintas, estar ahí ese día en el que Gustavo Petro, un exmilitante del M-19, subía al poder, lo estuvo aún más.

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