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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Sin el pan y sin el queso

En las semanas previas a la posesión se ha observado un importante nivel de interacción entre el gobierno en ciernes con delegaciones de alto calibre llegadas de Washington. Algunos de los presentes en esos encuentros andan por ahí señalando que por fin se ha hablado con firmeza; que por fin se tiene un diálogo entre iguales. Esas afirmaciones revelan mucho sobre el encuadre conceptual en que se le dará al manejo de las relaciones bilaterales con Estados Unidos.

Si hay un asunto que excita con fruición a la izquierda latinoamericana es la retórica anti-imperialista. Parece que de eso tampoco está exento el Pacto Histórico. La posición que ha planteado el gobierno entrante sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos se inspira ante todo en esas formulaciones independentistas y que exaltan la autarquía. La ideología está bien para echar cuento, armar partidos y ganar elecciones, pero es muy mala consejera en asuntos de política bilateral donde la eficacia en la defensa del interés nacional pasa es por el pragmatismo y los resultados concretos.

Abrir la puerta de una renegociación del tratado no solo es equivocado por los inmensos beneficios que ha traído, como lo discutiremos en futuras columnas, sino que además es totalmente inoportuno en esta coyuntura. El proteccionismo en Estados Unidos hace que cualquier intento de un tercer país por cambiar las reglas del juego se aproveche más bien para reducir o cerrar accesos.

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